miércoles, 26 de noviembre de 2025

Camarones a la Piedad 2025

 Camarones a la Piedad


Por: Vittorio Badoino Rivera



Hay memorias que no se llaman: llegan solas, como la brisa del río que regresa a buscarnos, trayendo en sus manos el olor del tiempo. Son ráfagas de vida que se niegan a marchitar, instantes que duermen en silencio y despiertan apenas el corazón les abre la puerta.

Entre esos recuerdos, hay uno que siempre vuelve: la cocina cálida de mi madre, Piedad Rivera de Badoino, donde el fuego era un altar y el camarón, su ofrenda sagrada.

Cómo no recordar los tiempos en que el camarón era el rey de la culinaria moqueguana. Mi madre contaba sobre los paseos al río, a lomos de burros y caballos, donde las familias enteras se reunían. Había tanta abundancia de camarones que, del río a la olla, se preparaba una auténtica fiesta de sabores.

En las chacras, los onomásticos eran celebraciones que se extendían hasta donde alcanzaba la música. Llegaban invitados de la ciudad, saludaban al dueño de casa y la cocina comenzaba su ceremonia: ollas humeantes, risas que volaban bajo el techo de quincha, manos que sabían transformar lo simple en festín.

De aquella época luminosa nace esta receta: un pequeño tesoro heredado, un puente que une mi mesa con la suya, y mi memoria con su amor.

El rito

Primero se lavan los camarones con el mismo cuidado con que se limpia un recuerdo querido.

Se separan las cabezas y el coral, que guardan el alma del río y se sellan en la sartén hasta que el aroma anuncie que han despertado.

Sal, pimienta, y un destello de Pisco que flamea como si encendiera la noche.

La cebolla en juliana danza con el ajo; el limón le susurra acidez al aire; el ají amarillo pinta el aderezo con el color de las tardes moqueguanas.

Todo vuelve a reunirse: el jugo de las cabezas, el cuerpo del camarón, la leche que suaviza, el limón que aviva, el fuego que abraza.

Y al final, el paico, esa hierba humilde que perfuma como un recuerdo que nunca se olvida.

Se sirve con papas doradas en mantequilla, porque todo lo bueno merece reposar sobre algo cálido.

Este plato no es solo una receta.

Es una pequeña plegaria familiar.

Un mapa para volver al hogar.

Un modo de decir: Madre, aquí sigue tu sabor; aquí sigo yo, aprendiendo a recordarte.



Camarones a la Piedad

Camarones a la Piedad

Por: Vittorio Badoino Rivera

...Añoranzas y recuerdos que vienen desde tan lejos… nostalgia y sentimiento… resurgiendo instantes quizá olvidados, pero siempre guardados en lo más recóndito del corazón, oliendo a vida que aún no se marchita.

Una forma de viajar al pasado, a través del laberinto del tiempo, es rememorar los sabores que con tanto afecto nos brindaron.

Receta de la Sra. Piedad Rivera de Badoino , Mi madre.

Cómo no recordar los tiempos en que el camarón era el rey de la culinaria moqueguana. Mi madre contaba sobre los paseos al río, a lomos de burros y caballos, donde las familias enteras se reunían. Había tanta abundancia de camarones que, del río a la olla, se preparaba una auténtica fiesta de sabores.

En las haciendas y chacras, los onomásticos eran verdaderos acontecimientos: numerosos invitados llegaban desde la ciudad y el dueño de casa ofrecía lo mejor de su mesa.
Entre esas tradiciones nace esta receta, un legado de la familia Badoino Rivera.


Ingredientes:

  • Camarones frescos
  • Pisco
  • Pasta de ají amarillo
  • Ajo picado
  • Cebolla en juliana
  • Limones
  • Paico picado
  • Leche evaporada
  • Sal y pimienta

Preparación

  1. Limpieza y preparación del camarón

    • Limpiar bien los camarones. Separar las cabezas y el coral.
    • Sellar los camarones junto con las cabezas.
    • Salpimentar y flamear con un buen chorro de Pisco.
    • Retirar y reservar.
    • Las cabezas luego se licúan y se cuelan para obtener un fondo más intenso. (opcional, pero muy tradicional).
  2. Base del aderezo

    • Saltear la cebolla en juliana con el ajo.
    • Agregar el jugo de un limón.
    • Incorporar la pasta de ají amarillo y dejar que se sofría bien hasta desprender aroma.
  3. Unión del guiso

    • Reintegrar los camarones sellados.
    • Añadir leche evaporada y ajustar limón al gusto.
    • Dejar que todo tome cuerpo sin sobrecocinar el camarón.
  4. Toque final

    • Agregar paico picado al final de la cocción.
  5. Acompañamiento

    • Servir con papas sancochadas, doradas en mantequilla con un toque de paico.


sábado, 15 de noviembre de 2025

Deny Luz

 Por : Cesar Maldonado Rivera 

En este momento recuerdo a mi Mamita con mucho amor y con los buenos recuerdos que pudimos disfrutar juntos, como hijo, me regaló la vida y muchísimo amor en el tiempo que estuvimos juntos de paso por este mundo.


En mi infancia, me acuerdo de los muchos viajes que hacíamos en familia desde Toquepala a Moquegua, Tacna, Ilo, Arequipa, Lima y casi siempre lo disfrutábamos en familia y con nuestros familiares en los sitios donde íbamos.

Después me fui a trabajar a Toquepala y Cuajone y Denny Luz siempre estaba yendo a ver a su hijito para ver que estuviese bien.

Luego cuando me casé con Naldita, Ella fue a Cuajone para conocer a sus nietos recién nacidos y tuvimos innumerables viajes con mi Papá y con mi Mamá, pero por el tiempo muchísimos más viajes con mi Mamita, nos íbamos a los santuarios de Chapi y de Locumba casi todos los años, también siempre que nos íbamos a la playa la llevamos porque sabíamos que lo disfrutaba mucho, cabe mencionar Ilo, su preferida, Mollendo, Camaná y Quilca, nunca dejó de bañarse a pesar de su edad. Nos fuimos a varios destinos diferentes como Cusco, Lima, Tacna entre otros y muy frecuentemente a Moquegua, le encantaba ir a visitar a sus hermanitas que ahora ya están juntas en el cielo y a comerse un riquísimo cuy.

También quiero recordar las interminables tertulias en mi casa, ya que también le gustaba ir a pasar los fines de semana con nosotros, como buenos moqueguanos, nos preparábamos platos de nuestra tierra como sopa de pan en Semana Santa, Patasca, Estofado de cordero con peras, sancochado entre los muchos buenos potajes que se comen allá.

Debo mencionar también que desde los meses de setiembre ya estaba pensando en la Navidad y pasamos con ella muchas navidades juntos con 

mucha felicidad, Denny Luz le ponía mucho entusiasmo a esta fiesta en especial y era muy generosa con los regalos, aunque a veces no se podía regalar a todos, esta Navidad la íbamos a pasar con Ella, pero nuestro Señor quiso que la pase con El y con mi Papito.

Muchas gracias, Amadísima Madrecita por todo lo que me diste, nunca voy a poder enterrar estos recuerdos y Dios mediante nos encontraremos en algún momento para ya no separarnos jamás, un fuerte abrazo hasta el cielo.

Por : Aldo Badoino Rivera 

"Despedida a mi querida tía Denny

Hoy el cielo está de fiesta, porque se han vuelto a reunir las hermanitas Rivera. Siempre juntas, como siempre quisieron.

Nadie está preparado para decirle adiós a una madre… Quédate un poco más, tía. Pero quedarse con los recuerdos y las anécdotas nos alegra el alma, porque en ellos encontramos tu ejemplo y tus enseñanzas.

Hoy se baila el polvorete con Juancito, porque el baile —como tú decías— abre el apetito para el molinito.



Viví contigo dos años, mi querida tía. Fueron tiempos de adolescencia difícil, pero tú siempre inculcaste cariño, alegría y un gran apetito en este “lindo adoptado”, como me decías con tanto amor.

Recuerdo tus desayunos con el famoso rayado de zanahoria con naranja, tu churrasco “para que no te vayas triste”, y mi pasión por la fruta que mis primos no miraban dos veces. En las madrugadas, en silencio, tus tostadas de mantequilla al horno y esa puerta vaivén que nunca arreglaron —nuestra alarma familiar, jajajaja.

Tantas vivencias, siempre en familia. Me hiciste creyente, y en Dios confío para que te reciba con los brazos abiertos.

Siempre estarás en nuestros corazones, porque tu casa, aunque no fuera de “cinco estrellas”, como decías riendo, siempre fue un hogar lleno de amor y de un corazón inmenso.

Hoy te veo partir, pero honrarte no es solo recordarte: es seguir construyendo el camino que ustedes nos forjaron.

Porque una madre nunca se va: se queda en la forma de vivir, de amar y de seguir adelante.

Te quiero con el alma, Denny Luz.

Descansa en paz. 🌷